viernes, 7 de abril de 2006

Judas, inocente (2)

Los Evangelios

El primero de los Evangelios, no por su aparición dentro del canon bíblico sino por su cronología de escritura, es el de Marcos. Allí, mientras comían, Jesús anuncia que uno de los Doce lo entregará, pero sólo aclara que es “uno de los doce, el que moja conmigo en el plato” (Mc. 14:20). Este Evangelio, que había dicho apenas líneas arriba (14:10-11) que Judas tenía arreglada la entrega, desde ese momento no nombra más a Judas hasta hacerlo por última vez (en 14:43-45) cuando dice que “vino Judas, que era uno de los doce […] Y el que le entregaba —continúa diciendo Marcos— les había dado señal, diciendo: ‘Al que yo besare, ése es; préndanlo y llévenlo con seguridad’. Y cuando vino se acercó luego a él y le dijo: ‘Maestro, Maestro’. Y le besó.” Luego, Marcos no vuelve a nombrar a Judas.

El Evangelio de Mateo es muy parecido. También Judas ofrece entregar a Jesús, y este episodio aparece narrado inmediatamente antes a la última cena. El relato es similar; lo único que cambia son los términos: Jesús no dice “el que moja conmigo en el plato” sino “el que mete la mano conmigo en el plato” (Mt. 26:23).

Sin embargo, Mateo introduce un detalle fundamental. “Entonces —dice el evangelista— respondiendo Judas, el que le entregaba, dijo: ‘¿Soy yo, Maestro?’ Le dijo: ‘Tú lo has dicho’.”
La siguiente aparición de Judas también es muy parecida a la que narra Marcos; pero Mateo introduce una línea: luego de que Judas besa a Jesús, y antes de que los guardias lo capturen, Jesús pregunta: “Amigo, ¿a qué vienes?”, como si realmente no lo supiera.

Finalmente, Mateo narra la muerte de Judas. Lo hace en el capítulo siguiente, intercalado entre un primer episodio en que Jesús es entregado a Poncio Pilatos, y un segundo pero continuado en que dicho gobernador lo interroga.

El Evangelio de Lucas, por su parte, también está basado en el de Marcos, y por consiguiente también es muy parecido. Pero tiene sus diferencias, pues al igual que Mateo introduce sus marcas personales. También narra el complot para atrapar a Jesús antes de la última cena, pero Lucas dice que “entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce”, y entonces fue a ofrecer la entrega de su Maestro. Este momento en que el demonio entra en Judas difiere con el que menciona Juan (que veremos más adelante).

En el relato de la última cena, Lucas tiene la particularidad de ser muy escueto en cuanto al fatal anuncio de Jesús: “Mas he aquí, la mano del que me entrega está conmigo en la mesa” (Lc. 22:21), es todo lo que dice. Luego, al mencionar el arresto de Jesús, dice: “se presentó una turba; y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba al frente de ellos; y se acercó hasta Jesús para besarlo” (22:47). Lo que agrega Lucas es la expresión de Jesús, sin la ingenuidad de Mateo, sino más bien haciéndole sentir a Judas su maldad y culpa: “Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?” (22:48).

Lucas es quien da la otra versión acerca de la muerte de Judas, pero en el segundo de sus libros, el de los Hechos de los Apóstoles.

Por último está el Evangelio de Juan, que es el más tardío de los cuatro, y que además difiere de los otros tres en gran parte, por el hecho de que no tienen las mismas fuentes. Juan no menciona muchos episodios que aparecen en los otros tres evangelios, llamados sinópticos, y agrega muchas cosas que en aquellos faltan. Para nuestra búsqueda, el Evangelio de Juan es revelador.

En primer lugar, en el episodio de María hermana de Lázaro, la mujer que unge a Jesús en Betania, agrega un detalle particular. El hecho también aparece narrado en Marcos y Mateo, pero en éstos, cuando se hace referencia a los que protestaron por el derroche de perfume, se habla de “algunos discípulos”; Juan, en cambio, da el nombre del que a nosotros más nos interesa: “dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que lo había de entregar: ‘¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres?’ Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella. Entonces Jesús dijo: ‘Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto. Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, mas a mí no siempre me tendréis’” (12:4-8).

Además, Jesús habla concretamente del anticipo profético que en los sinópticos apenas mencionaba: “Yo sé a quienes he elegido; mas para que se cumpla la Escritura: ‘El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar’. Desde ahora se lo digo antes que suceda, para que cuando suceda, creáis que yo soy” (Jn. 13:18-19). Está haciendo referencia Jesús al Salmo 41, que dice en su versículo 9: “Aún el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañar”. Es decir, este salmo funciona como profecía.

Luego, el Evangelio continúa diciendo: “Habiendo dicho Jesús esto, se conmovió en espíritu, y declaró y dijo: ‘De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar’. Entonces los discípulos se miraban unos a otros, dudando de quién hablaba. Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús. A éste, pues, hizo señas Simón Pedro, para que preguntase quién era aquel de quien hablaba. Él, entonces, recostado cerca del pecho de Jesús, le dijo: ‘Señor, ¿quién es?’ Respondió Jesús: ‘A quien yo diere el pan mojado, aquél es’. Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote, hijo de Simón. Y después del bocado, Satanás entró en él. (Aquí hay una diferencia importante con el texto de Lucas, sobre la cual volveremos.) Entonces Jesús le dijo: ‘Lo que vas a hacer, hazlo pronto’. Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendió por qué le dijo esto. Porque algunos pensaban, puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: ‘Compra lo que necesitamos para la fiesta’; o que diese algo a los pobres. Cuando él [Judas], pues, hubo tomado el bocado, luego salió; y era ya de noche” (Jn. 13:21-30).

Juan presenta un Jesucristo que en todo momento de la Pasión tiene las acciones controladas, más allá de los sufrimientos. Esto se ve en el fragmento recién transcripto, pero también en la escena del arresto. Jesús se les adelanta a sus próximos captores, y les habla, pero actuando sobre ellos de modo tal que éstos no lo reconocen. Les dice: “‘¿A quién buscáis?’ Le respondieron: ‘A Jesús Nazareno’. Jesús les dijo: ‘Yo soy’. Y estaba también con ellos Judas, el que le entregaba. Cuando les dijo: ‘Yo soy’, retrocedieron, y cayeron a tierra” (18:4-6). Es ésa la última mención a Judas Iscariote de parte de Juan evangelista.

Los interrogantes

A partir de esto, podemos plantearnos una serie de interrogantes:

-Si Jesús tenía todo tan controlado, si era capaz de adelantarse a sus captores, hacer que no lo reconocieran, y luego postrarlos a todos ante él con sólo hablarles, ¿cómo pudo permitir que la bolsa donde se guardaba el dinero para los pobres la manejara un ladrón?

-¿Por qué la diferencia entre Lucas y Juan: Satanás entró en Judas cuando fue a pautar con los sacerdotes y los escribas las condiciones de la entrega, o recién cuando Jesús le dio el bocado? Si es como dice Juan, no puede haber existido la reunión previa entre Judas y los religiosos mencionados, y de hecho él es el único de los cuatro evangelistas que no la menciona.

-Y fundamentalmente, si Jesús anuncia tres veces a sus apóstoles que será entregado, si les anticipa que es uno de los doce el que lo “traicionará”, si cita un salmo para traer a colación la última cena que están compartiendo, si finalmente —el Jesús de Juan, que tiene siempre todo bajo control— indica que “lo que deba hacer (Judas) lo haga pronto”, ¿hubiera podido la historia ser distinta?

La única respuesta posible a la primera pregunta era que Jesús sabía lo que Judas hacía, que robaba, y sin embargo no decía nada, porque necesitaba que las cosas fueran de ese modo. En cuanto a la segunda, hay evidentemente una diferencia: Lucas y Juan dicen cosas distintas, como también son distintas las versiones sobre la muerte de Judas de Lucas y Mateo. Pero la que más nos interesa es la tercera.

Decíamos al principio que debemos considerar toda la tradición bíblica como una única historia. Jesús necesitaba cumplir con las Escrituras y con lo que los profetas habían anunciado siglos atrás. Para ello, debía ser entregado, pero no por cualquiera, sino por un amigo, uno que come con él (como dice el Salmo 41:9). Es decir, uno de sus apóstoles. Jesús debía morir, debía dar su vida por los hombres, para redimirlos de los pecados. ¿Hubiera podido pasar otra cosa? No. Definitivamente no. Uno de los apóstoles debía ocupar ese lugar. Le tocó a Judas. ¿Es culpable?


Continúa en Judas, inocente (3)

6 comentarios:

Cristian Vazquez dijo...

Una entrevista muy interesante, que tiene que ver con el tema. Acá no se pueden poner links, pero copien esta dirección y péguenla en la barra de direcciones. Es una entrevista a uno de los científicos que investigó el "evangelio de Judas", y se titula: "La primera vez que vi el manuscrito estaba en una caja de zapatos".

http://www.elpais.es/articulo/sociedad/primera/vez/vi/manuscrito/estaba/caja/zapatos/elpporsoc/20060407elpepisoc_6/Tes/

Anita dijo...

Existe también la teoría de que esta fue una estrategia política de Jesús. Jamás imaginó que el pueblo de Israel iba a dejarlo morir en la cruz. Probablemente quería generar una revolución que lo reafirmara como líder, haciendo caer a los romanos del poder en Israel. Judas fue, entonces, el amigo que supo y ayudó a Jesus y al ver Judas que el pueblo lo dejaba morir se suicidó.

Por supuesto que hablo de una teoría que es por demás atea, no?

A la espera de la parte 3...

Anónimo dijo...

Es interesante querer saber si judas es culpable o no lo es,pero lo que se es que el nuevo testamento o el nuevo pacto se tenia que llevar acabo para obtener salvacion atravez de la muerte de jesucristo y no la culpabilidad de judas o su muerte. Los evangelios no mienten fueron inspirados por Dios (2tim 3:16)mateo camino con Jesus(Mt.9:9-13),marcos no(Hech.15:37),lucas tampoco camino con Jesus,(col.4:14),juan si camino con Jesus tal vsz las palabras no concuerdan por que cada apostol escribio su evangelio separados y en diferentes epocas e iban dirigidas a diferentes mentes como:mateo alos hebreos,marcos alos romanos,lucas alos griegos y juan als iglesias,tenia que pasar asi, Dios dispone todas las cosas para bien.Loque tenemos que hacer es solamente seguir a Jesus ,como le dijo a Pedro,y a ti que?Tu sigueme no mas.(Jn.21:22).

Anónimo dijo...

Hay una película interesantísima sobre este asunto, se titula UNO DE VOSOTROS ME TRAICIONARÁ.

La he encontrado en la web de la productora: http://unodevosotros.dehonproducciones.com

Anónimo dijo...

Pues ya he visto la película y me ha encantado.
Aunque es fiel al pensamiento cristiano, deja ver una humanidad de Judas desconocida hasta el momento.
Muy recomendable.
Yo la compré en la librería San Pablo de Madrid, vale 11,95 euros.

Anónimo dijo...

Jesús formaba parte de una profecía
ineludible, por lo tanto los hechos
no pudieron ser de otra forma, Él sabía el desenlace final y lo cum-
plió, aunque pidió al Padre que que
lo apartara de beber el cáliz,su hu
manidad le hacía tener miedo pero la profecía le dictó una conducta
que sucedió al pié de la letra para nuestra salvación.